Introducción
A continuación presento cuatro metafógrafos (§),
elaborados en este primer semestre, que tienen como centro, la
reflexión estética y que, por lo mismo, pretenden,
ambiciosamente, iluminar el campo epistémico o, en el peor
de los casos, oscurecerlo. Los siguientes metafógrafos,
no son definitivos, pues irían en contra de sí.
El verdadero objetivo es que: se sigan construyendo, tanto en
la lectura realizada por el lector, como en las opiniones criticas,
que puedan resultar de ellas. Mi tesis se basa en que el origen
del lenguaje es la poesía, más aún, en el
espíritu mismo de ésta, la "metáfora",
por consiguiente, el "Constructivismo Poético",
si bien, nace posterior a los diferentes constructivismos, será
este último el origen de los anteriores. Así el
concepto "constructivismo" adquirirá otra connotación,
la poética, que se aleja definitivamente de la vanguardia.
Entraremos en la dialéctica del concepto primogénito,
para luego desglosar la tesis que sostiene la presente metaforicidad,
así pasaremos a la crítica de la desconstrucción,
para terminar con la esencia del Ser latinoamericano.
§
1. Dialéctica del concepto Constructivismo
El concepto Constructivismo(1)
nace por primera vez en la U.R.S.S., en la década del veinte,
cuyos artistas atribuyen especial significado a que se pongan
de manifiesto los aspectos constructivos de la forma artística
y de los recursos materiales para crearla, alcanzó su mayor
difusión en la arquitectura. En la literatura emergió
como una vanguardia que, a la postre, sería el realismo
ruso. Pero, será a mediados del siglo XX y comienzos del
XXI, donde el concepto adquiere una nueva connotación,
abriéndose de lleno a la epistemología otorgada
por las ciencias cognitivas y que tendrá su piedra angular
en el "lenguaje". Así el Constructivismo
actual, abarca desde las ciencias duras, como la física
donde ha producido la Teoría del Caos, la cibernética,
la informática y la filosofía.
Pero, ¿qué significa construir?
Gramaticalmente se entiende por la ordenación de las palabras
para expresar un concepto. Es decir, el lenguaje humano, habla,
es un constructo lineal, por consiguiente, temporal y espacial
del existir.
La respuesta de Heidegger a esta interrogante es: "La palabra
del alto alemán antiguo correspondiente a construir, buan,
significa habitar. Esto quiere decir: permanecer, residir.(2)"
Entonces, construir es característica existenciaria del
ser en su espacialidad, los verbos, permanecer y residir, remiten
a la experiencia cotidiana del existir, a la "cotidianeidad"
y es en ella donde el "ser" se edifica.
Entenderemos
por Constructivismo, la relación simbiótica entre
el “yo y el mundo”. Si bien, el Ser se edifica por medio del mundo
o la circunstancia, al mismo tiempo, el mundo o la circunstancia
es edificado por el Ser. Esta biconstrucción que nos sitúa,
inevitablemente, en la "diferencia" entre lo apotético
y lo paratético (dentro / fuera), es superada, en cierto
sentido, por el lenguaje como lo sostiene Habermas: “La identidad
de la conciencia cognoscente, al igual que la objetividad de los
objetos conocidos, sólo se forma con el lenguaje, que es
el único lugar donde es posible la síntesis de los
momentos separados del yo de la naturaleza como de un mundo del
yo.”(3)
§ 2. La Metáfora: La Poesía (Creación)
del Lenguaje, el origen del habla
Los lingüistas en su afán de fundar una ciencia del
lenguaje, nos lo han entregado como «factum» que nos
está impuesto, olvidándose de pensar en el origen
de éste y que como poeta, ha sido mi campo de reflexión;
encontrando la respuesta en la misma poesía, en su espíritu,
en la Metáfora. Este tropo que viene del
griego *metafora y significa traslación; de meta,
que significa más allá y *fora, que significa
llevar, es a mi entender la raíz del lenguaje, toda vez,
que al nombrar se está en la metáfora, es decir,
se está trasladando un elemento real a uno imaginario,
el primer gesto del lenguaje es poético, cuando se nombra,
se traspasa el "ente" tangible, real, físico,
a un elemento imaginario, la "palabra" (lógos).
Por consiguiente, definiré el lenguaje como: la
traslación de elementos a un sistema común que sirve
para interactuar a través de él. Este sistema común
por el cual se interactúa es la lengua. Y la actualización
individual de la lengua será el habla.
Ahora que nos hemos acercado a la génesis del lenguaje,
entraremos en la clasificación de la metáfora. Distinguiremos
dos niveles de metáfora: simple y compleja. El primero,
para hacer referencia a la naturaleza misma del lenguaje, por
ejemplo: "árbol", metáfora
simple, pues ella tiene un referente físico, tangible,
real, al cual se está metafóreando, a través
de la estructura fonética y grafemática. La dicotomía
entre significante y significado, materia de estudio de la lingüística,
no es más que el estudio de la mutación metafórica
al lenguaje. En el segundo caso, que hemos definido como metáfora
compleja, nos servirá para referenciar las estructuras
complejas de la metáfora, donde entra la poesía,
la ciencia, la filosofía y el arte. En la poesía,
por ejemplo: cae la pestaña del cigarro,
en este verso se ha cambiado ceniza por pestaña,
para producir un efecto estético, un cambio en el sentido
ordinario, al decir, cae la ceniza del cigarro,
sólo estamos ante una cadena de metáforas simples
gestadas en la oración, pero el sólo hecho de permutar
ceniza por pestaña, vuelve
compleja la decodificación del mensaje, se requiere de
mayor competencia semántica para decodificar y estamos
así, en la metáfora compleja. Entonces, la metáfora
compleja es «la metáfora dentro del lenguaje»
y dentro de ésta se sustentan todos los relatos.
Larga es la lista de pensadores, que han basado su pensar en el
lenguaje, Husserl en su introducción a “Investigaciones
para la fenomenología y teoría de conocimiento”,
parte: “La necesidad de comenzar la lógica por consideraciones
referentes al lenguaje ha sido reconocida muchas veces desde el
punto de vista del arte lógico”(4).
Desde ahí, elevará anclas para re-visar, re-vitalizar,
la lógica filosófica. En cuanto a la teoría
del conocimiento, está claro que el lenguaje es la base
sustentable del saber.
Heidegger, al esgrimir nuevas connotaciones al concepto del ser,
al cual otorgará espacialidad y temporalidad, con el «ser
ahí», dará importancia relevante al lenguaje:
Los existenciarios fundamentales que constituyen el ser del
“ahí”, el “estado de abierto” del “ser en el mundo,
son el “encontrarse” y el “comprender”. El comprender alberga
en su seno la posibilidad de la interpretación, esto
es, de la apropiación de lo comprendido. [...] Lo articulable
en la interpretación, o más originalmente ya
en el habla, lo llamamos el sentido. Lo articulado en la articulación
del habla lo llamamos en cuanto tal el todo de significación.
Éste puede resolverse en significaciones. En cuanto
éstas son lo articulado de lo articulable, son siempre
algo con sentido. [...] La comprensibilidad “encontrándose”
del “ser en el mundo” se expresa como habla. [...] El estado
de expresada del habla es el lenguaje. [..] El habla es el
lenguaje existenciario, porque el ente cuyo “estado de abierto”
articula en significaciones tiene la forma de ser del “ser
en el mundo” “yecto” y referido “al mundo”. [...] Hablar es
articular “significativamente” la comprensibilidad del “ser
en el mundo”, al que es inherente el “ser con” y que mantiene
en cada caso en un modo determinado “del ser con otro” “curándose
de”. Éste, el “ser uno con otro”, es “hablante...”(5).
Entonces, si la génesis del lenguaje está en la
metáfora es, por medio del lenguaje que la realidad se
manifiesta, ésta en su fundamento es: poética.
§
3. La construcción de la desconstrucción: Constructivismo
Poético
La dialogía instaurada por Derrida(6)
con Heidegger, llevará al primero a fundar el pensamiento
desconstructivista cuya piedra angular será su "retrait",
traducida originalmente como "retirada", aunque pienso
que sería mejor emplear el concepto "repliegue"
o "recogerse", de la metáfora. Si bien, Derrida
otorga al tropo el valor que merece, al punto de establecer que
la metáfora pasa por alto cualquier cosa, intenta replegarla
para fundar su pensamiento y será en este repliegue de
la metáfora donde está la crítica o el vacío
de su pensamiento. Al "retrait" la metáfora,
lo que está verdaderamente replegando es: la "metáfora
compleja", y lo que Derrida no ve, es que sigue quedando
la "metáfora simple", la poesía del lenguaje,
que queda ahí, "casinvisible", en el "borde"
(uso el término en el sentido arquitectónico), "borde"
que deja la "huella" (que según Derrida se borra)
huella de la ola sobre la arena, donde la ola es la metáfora
compleja y la arena la metáfora simple, entonces la metáfora
compleja se re-pliega al golpear sobre la arena y deja la huella
húmeda, que es la poesía, el "Constructivismo
Poético". Estéticamente queda demostrado en
la poesía Constructivista, toda vez que al “desconstruir”
"mi lengua materna escrita", por medio de la sinéresis,
no pierde el "sentido", la "semanticidad",
sino que al contrario, se transforma en un nuevo relato, una nueva
metáfora que revitaliza el español, en el sentido
de que se supera a sí mismo, al conversar con otras lenguas,
como el italiano, el francés y el alemán. El poema
que antecede esta metafóricidad (ver Dodecaedro Tempóreo),
lleva implícita a su vez otra metáfora en la forma,
la dualidad textual metafóracea la Teoría del Caos,
donde dos tiempos (textos) están enlazados, y la forma
se vuelve sentido al superar la dicotomía apotético
/ paratético, y la desconstrucción inevitablemente,
construcción.
§ 4. El Constructivismo Poético: como manifestación
del Ser latinoamericano
Cuando Bretón visitó América (la verdadera,
la única, la latinoamericana), al llegar a México,
diría que el verdadero surrealismo era este continente
y no lo dijo para agradecer la invitación que se le había
hecho, sino, porque nuestro continente era la conjunción
de la eterna dualidad, bipolaridad entre lo consciente / inconsciente,
la mezcla de colores culturales que el surrealismo intentó
plasmar tanto en las letras como en la pintura. Nuestro hibridismo
cultural, es el aporte fundacional de nuestra identidad, pero
que, por lo mismo, está siempre en constante construcción.
Así, nuestra realidad metafórica, metafórealidad,
está lejos de ser un espejo del viejo mundo, sobre todo,
en lo que atañe a los procesos culturales. Si bien, no
podemos negar que estamos en un mundo globalizado, fundamento
ambiental de los posmodernos, es en ese fundamento donde nuestra
cultura se abre camino, alejándose (liberándose)
de las visiones tecnocráticas impuestas por el imperialismo
capitalista.
El mundo latinoamericano, ha ido construyéndose a sí
mismo, desde la diferencia que presentan los distintos pueblos
que en él habitan. Es en esta diferencia, análoga
a la relación del “yo y el mundo”, con que definimos el
constructivismo en el §1. Porque la identidad individual
de cada nación latinoamericana, se gesta en la construcción
de sí con el resto, siendo el resto (mundolatinoamericano),
las demás naciones, vecinas, hermanas, que configuran la
identidad individual y colectiva, al mismo tiempo y de manera
simbiótica. Lo que nos entrega como resultado un mosaico,
cuyas partes difieren, pero que en su totalidad conforman un todo,
integrado, algunas veces, en la misma desintegración. Por
consiguiente, el Ser latinoamericano, es un constructor de sí,
de su existencia. En Latinoamérica, la postmodernidad no
ha nacido y ya está muerta, porque nuestra metáforealidad
es constructiva, nunca definitiva, y que por lo mismo, no se apega
al cambio, sino que el desarrollo cultural es construido, alimentado,
en sí mismo, por su esencia: lo mítico y poético,
de nuestro continente.
NOTAS:
(1)
Rozantal, M. y Judin, P.F: Diccionario soviético de filosofía.
Ediciones Pueblos Unidos. Montevideo. 1965. p 82.
(2)
Heidegger, Martin: “Construir, Habitar , Pensar”: Conferencias
y artículos. Ed. Serbal. Barcelona. 1994.
(3)
Habermas, Jürgen: Ciencia y Técnica como “ideología”.
Ed. Tecnos. Madrid. 1989. p.33.
(4)
Hursserl, Edmund: Investigaciones lógicas, I. 1929. Alianza
Universidad. Madrid. 1985. p 215.
(5)
Heidegger, Martín: El ser y el tiempo. 1927. Fondo de cultura
económica. México. 1971. pp. 179-182.
(6)
Derrida, Jacques. La descontrucción en las fronteras de
la filosofía. Ediciones Paidos, ICE de la Universidad de
Barcelona, 1987.