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Sergio Hau-Yi

SUEÑOS

 

(traducción de Sergio Hau-Yi de un cuento tradicional chino)

El poderoso señor del Clan Ying poseía grandes extensiones de tierra cultivadas con mano férrea, pues sus siervos trabajaban sin descanso de sol a sol.

Había entre ellos un anciano con el cuerpo torcido por la edad cuyos músculos estaban agotados de tanto esfuerzo, pero el poderoso señor del Clan Ying seguía encargándole las labores más duras. El anciano se quejaba mientras se enfrentaba diariamente a sus trabajos, pero en la noche dormía profundamente con una gesto de felicidad oculto bajo sus profundas arrugas, pues todas las noches soñaba que era el monarca de un reino lejano, que gobernaba con mano dura sobre el pueblo de la misma manera a como le maltrataban a él, así en el Palacio Real andaba de fiesta en fiesta sin preocupaciones, pues todos sus deseos eran satisfechos. Su gozo no conocía límites, pero por la mañana despertaba y debía volver a su duro trabajo.

A los que querían consolarle por la dureza de su trabajo, el anciano les contestaba:

-El hombre vive cien años. La mitad son días y la otra mitad son noches. De día soy un sucio criado y los problemas de mi pobre vida no tienen solución. En cambio de noche soy un gran señor y no conozco satisfacción más grande. ¿Por qué he de quejarme?

El poderoso señor del Clan Ying estaba todo el día ocupado en asuntos comerciales, pues toda su atención se centraba en que su propiedad funcionara correctamente. Agotado también él por el esfuerzo diario, también se quedaba traspuesto cuando se recostaba a dormir. Sin embargo, noche tras noche soñaba que era un criado que no cesaba de trabajar y recibía bastonazos y patadas como pago, regañaba así entre dientes y se quejaba en sueños y sólo se tranquilizaba cuando llegaba el día.

Consultando su pesar con un sabio, éste le contestó:

-Señor del poderoso Clan Ying, tus sueños solo delatan la ingratitud que descubres en los ojos de tus siervos, que envidian tu poder y sueñan ser lo que no son, al igual el señor del poderoso Clan Ying sueña ser lo contrario de lo que es; siempre ha sido así en el ciclo de la vida.

El señor del Clan Ying reflexionó las palabras del sabio y dulcificó las tareas de sus siervos con lo que se redujeron también sus tribulaciones en sueños.

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