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por Carmen Javaloyes

BÉCQUER TERRORÍFICO

¿Fue G. A. Bécquer el primer autor terrorífico de la literatura en lengua castellana? ¿Podemos considerar sus Leyendas como la primera expresión de una literatura que pretendía provocar el terror en el lector?

Evidentemente, sí. En Bécquer se conjugan la raíz tradicional de la cultura folclórica española con los vientos románticos que se extendían por Europa.

La tradición de la España oscura del siglo XIX, poblada de espíritus que habitan en catedrales y que despiertan con la puesta de sol, seres endemoniados que provocan el horror en valles olvidados, asesinatos atroces... es el universo en el que el poeta romántico describe, y descubre, su estado de ánimo.

Esta característica tan propia del autor romántico en Bécquer va mucho más allá. En él se conjugan la explosión del sentir romántico con la tradición española.

Lo que los románticos europeos buscaban en entornos exóticos, imaginando baños turcos, zocos marroquíes en los que construir sus historias, Bécquer lo toma de la tradición costumbrista española -fuente también de inspiración para románticos europeos, simplificándolo en la figura del bandolero y la gitanilla-; en Bécquer aparece la visión de la España fantasmagórica, la España profunda, la historia contada por los viejos a la luz de la chimenea en frías noches de difuntos, la historia de la España de los campesinos, de los villanos, de los monjes de aldeas deshabitadas,... en fin, historias de difuntos.

Las Leyendas de Bécquer siempre se han considerado como un reflejo de su admiración por la tradición española. Sebold apunta que los relatos de Bécquer son en realidad un grito, una llamada de atención sobre lo folclórico hispánico, relatos nostálgicos para que el pasado no desaparezca en el olvido, para que los relatos populares, las historias de fantasmas y aparecidos que le cuentan los viejos lugareños no se olviden y que “la memoria conserve lo que el tiempo olvida”.

Este pasado, misterioso, para Bécquer está oculto en las viejas historias, y lo representa así, a través del ocultismo, de lo terrible, de grandes dramas que ocurrieron en el pasado de España, historias de cruzadas entre moros y cristianos, de guerras napoleónicas, amores no correspondidos, almas en pena que vagan en busca de justicia,... esto es justamente el nexo de Bécquer con el romanticismo europeo, esta oscuridad y tenebrismo en la narración, evocando las imágenes de catedrales en ruinas habitadas por sombras, de ecos que resuenan por sus capillas. Y, sin embargo, a pesar de la angustia que reflejan algunas de sus narraciones, de la descripción del terror que debieron sufrir sus personajes, no deja de latir un punto de nostalgia, un gusto melancólico por una España que ya no existe.

Este gusto de Bécquer por el ocultismo hispánico se refleja en la selección que realiza de leyendas de contenido fantástico: el Beso, El monte de las ánimas, El Miserere, La cruz del diablo,... historias populares adornadas por la pluma de Bécquer al estilo romántico, que nos acercan, no sólo al costumbrismo de una España que convive con espíritus, y en la que la honra, el honor y el odio sobreviven a la muerte, sino al lamento por aquello que fue, y que Gustavo A. Bécquer, en plena revolución industrial, en plena explosión europeísta que contagiaba a la intelectualidad española, veía desparecer en el olvido.

“Que la memoria conserve lo que el tiempo olvida.”

BIBLIOGRAFÍA

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER. Rimas y leyendas. Col. Austral, Ed. Espasa Calpe, Madrid, 1997.

SEBOLD, R. P.Gustavo Adolfo Béquer. Serie El escritor y la crítica, Ed. Taurus, Madrid, 1985.

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