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 Carmen Javaloyes 

TRADICIÓN JUDEOCRISTIANA

 LA BIBLIA

En el principio creó Dios el cielo y la tierra.

Sin embargo, la tierra estaba informe y vacía y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, pero Dios se movía sobre las aguas.

Entonces dijo Dios: Sea hecha la luz. Y la luz quedó hecha. Y bien Dios que la luz era buena cosa, y la dividió de las tinieblas. A la luz la llamó día y las tinieblas noche; y así de la tarde de aquel día y de la mañana siguiente resultó el primer día.

Luego dijo Dios: Haya una gran extensión en medio de las aguas, que separe unas de otras.

E hizo Dios el firmamento y separó las aguas que estaban bajo de éste de aquellas que estaban bajo de él. Y al firmamento lo llamó cielo. Con lo que de tarde y de mañana pasó el segundo día.

Y dijo Dios: Reúnanse en un lugar las aguas que están bajo del cielo y parezca lo árido. Y así se hizo.

Y al elemento árido lo llamó tierra y a las aguas reunidas las llamó mares. Y vio Dios que esto era bueno, y entonces dijo: que la tierra produzca hierba verde y que de simientes y plantas que den frutos conforme a su especie. Y así se hizo: se produjo la hierba de la tierra verde, y los árboles que dan frutos. Y vio Dios que la cosa era buena. Y de la tarde y mañana resultó el día tercero.

Dijo después Dios: que hayan cuerpos luminosos en el firmamento del cielo, que distingan el día de la noche y señalen las estaciones, los días y los años, y que brillen en el firmamento del cielo y alumbren la tierra. Y fue hecho así.

Hizo entonces Dios dos grandes luminosas: la mayor, para que presidiese el día, y la menor para presidir la noche; hizo así las estrellas y las colocó en el firmamento para que resplandeciesen sobre la tierra y presidiesen el día y la noche, y separasen la luz de las tinieblas. Y vio Dios que la cosa era buena. Pasó así la tarde y la mañana resultando el cuarto día.

Dijo después Dios: que hayan reptiles animados en las aguas y aves que vuelen sobre la tierra bajo el firmamento del cielo. Crió entonces a los peces, y a todos los animales que viven y se mueven, producidos por las aguas según sus especies, y asimismo ocurrió con los animales voladores, creados según su especie. Y vio Dios que lo hecho era bueno. Entonces los bendijo diciendo: creced y multiplicaos, poblad las aguas del mar; y multiplíquense las aves sobre la tierra. Con lo que de la tarde y la mañana siguiente resultó el quinto día.

Dijo Dios: produzca la tierra animales vivientes de cada género, animales dóciles, reptiles y bestias silvestres de la tierra según sus especies. Y fue hecho así. Y por fin dijo: Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra y que domine a los peces del mar, y a las aves cielo y a las bestias y reptiles que se muevan sobre la tierra, y a toda la tierra. Creó pues al hombre a imagen suya, y los hizo varón y hembra; les dio su bendición y dijo: creced y multiplicaos, poblad la tierra y dominadla, a ella y a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los animales que se muevan sobre la tierra; y añadió: Ved que os he dado todas las plantas que producen simiente sobre la tierra, y todos los árboles que producen simiente de su especie, para que os sirvan de alimento, y a todos los animales de la tierra, las aves del cielo, y a todos los animales que se mueven sobre la tierra, a fin de que tengan con qué comer. Y así se hizo. Y vio Dios que todas las cosas que había hecho eran buenas, resultando el sexto día.

Quedaron pues acabados el cielo y la tierra y todo el ornato de estos.

Llegó entonces el séptimo día, reposando de todas las cosas que había hecho.

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