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 Carmen Javaloyes 

JÍBAROS  

La tierra, al principio, estaba desnuda y fría. Yus, el dios creador, pensó en vestir la tierra seca con árboles gigante y pequeñas plantas.

Entre las ramas el viento silbaba, lo que recordó a Yus que necesitaba poblar su creación con pequeños animales que silbaran como el viento.

Creó así a pequeños animales, como las moscas y otros insectos, serpientes que también silbaban y a los pájaros.

Junto a ellos colocó pequeños animales que saltaban de rama en rama, muertos de sed.

Entonces se dio cuenta de que éstos no tenían agua, por lo que tomó un jarro de oro y derramó el líquido sobre las copas de los árboles, formándose entre ellos primero manantiales y después enormes ríos, poblándose de inmediato de innumerables peces.

Miró entonces al cielo y, lanzando su pañuelo a las alturas, éste cubrió el cielo brillando entonces el sol, la luna y las estrellas.

Pero Yus no estaba satisfecho con su creación, ya que eran demasiado simples para comprender la grandeza de su creación, por lo que tomó un puñado de barro y modeló una figura de hombre. Luego subió a un gran volcán y sobre su cráter se coció el hombre.

Yus dio un soplo sobre la figura para enfriar el cuerpo, dándole así la vida e inteligencia para que se extendiera por la tierra. 

 

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